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female
Kimberly Alexis Bledel (born September 16, 1981) is an American actress and model. She is known for her role as Rory Gilmore on the television series Gilmore Girls (2000–2007), and Emily Malek in The Handmaid's Tale (2017–2021). Bledel also had a recurring role in Mad Men in 2012 and reprised her role as Rory Gilmore in the Netflix reunion miniseries Gilmore Girls: A Year in the Life (2016). Bledel made her feature film debut as Winnie Foster in the Disney live action adaptation of Tuck Everlasting (2002), and went on to appear in Sin City (2005), Post Grad (2009), and as Lena Kaligaris in The Sisterhood of the Traveling Pants (2005) and its sequel (2008). Bledel has received various awards and nominations for her work. For her role in Gilmore Girls, she received nominations for Satellite, Teen Choice and Young Artist Awards. For her role in The Handmaid's Tale she has received four Primetime Emmy Award nominations, winning Outstanding Guest Actress in a Drama Series. She has also received three Screen Actors Guild Award nominations for Outstanding Ensemble Cast in a Drama Series.

Amparándose en la coartada del terrorismo, unos políticos teócratas se hacen con el poder y, como primera medida, suprimen la libertad de prensa y los derechos de las mujeres. Esta trama, inquietante y oscura, que bien podría encontrarse en cualquier obra actual, pertenece en realidad a esta novela escrita por Margaret Atwood a principios de los ochenta, en la que la afamada autora canadiense anticipó con llamativa premonición una amenaza latente en el mundo de hoy. En la República de Gilead, el cuerpo de Defred sólo sirve para procrear, tal como imponen las férreas normas establecidas por la dictadura puritana que domina el país. Si Defred se rebela -o si, aceptando colaborar a regañadientes, no es capaz de concebir- le espera la muerte en ejecución pública o el destierro a unas Colonias en las que sucumbirá a la polución de los residuos tóxicos. Así, el régimen controla con mano de hierro hasta los más ínfimos detalles de la vida de las mujeres: su alimentación, su indumentaria, incluso su actividad sexual. Pero nadie, ni siquiera un gobierno despótico parapetado tras el supuesto mandato de un dios todopoderoso, puede gobernar el pensamiento de una persona. Y mucho menos su deseo.
